¿Cómo surge la Creatina como la conocemos hasta hoy?

Historia y origen de la Creatina 

La creatina, derivada de la palabra griega para carne, (kreas), fue descubierta por primera vez en 1832, cuando Michel Eugene Chevreul extrajo el compuesto de la carne. Sus efectos anabólicos se confirman en los seres humanos a principios del siglo XX cuando se descubrió que la suplementación aumentaba el contenido de creatina en los músculos.

La suplementación no se generalizó hasta la década de 1990 cuando dos medallistas de oro olímpicos acreditaron la creatina como parte de su éxito. En 1996, se estima que el 80% de los atletas de las Olimpiadas de Atlanta también usaban creatina. 

Importancia de la Suplementación con Creatina

La importancia de la suplementación con este compuesto y el subsiguiente aumento del rendimiento muscular y atlético debe ser precedida por una introducción a algunos conceptos metabólicos generales.

La capacidad única de los ATP como vehículo de transferencia de energía puede explicarse por su estructura molecular. El ATP es una molécula que consiste en una adenina, ribosa y, lo que es más importante, una unidad de trifosfato. 

Los enlaces entre los grupos de fosfato almacenan grandes cantidades de energía y son lo que hace que el ATP sea tan efectivo. Cuando una reacción química lo demanda, un enlace de fosfato se rompe en ATP y se libera energía, impulsando la reacción química para proceder.

Las respuestas individuales a la suplementación con creatina han sido examinadas por investigadores expertos en el campo. Encontrando que el grupo de hombres que recibió el suplemento tuvo el mayor aumento en las reservas intramusculares de creatina y fosfocreatina, mientras que el grupo que no recibió el suplemento permaneció relativamente sin cambios.

¿Cómo surge la Creatina como la conocemos hasta hoy?

Ética respecto a su uso

Algunos adjetivos que se han utilizado para describir la creatina, como mejora del rendimiento y construcción de músculo, han dado lugar naturalmente a un debate sobre su ética y la posibilidad de que su suplementación proporcione una ventaja injusta. 

Algunas organizaciones han llegado incluso a sostener que la suplementación con creatina influiría en un deportista para que experimente con otros suplementos llegando incluso a situar a la creatina en la misma categoría que los esteroides anabólicos y otras sustancias prohibidas.

Cabe señalar que el Comité Olímpico Internacional (COI) ha examinado muchos argumentos en contra de su suplementación y ha declarado que no es necesario prohibirla. El COI declaró que la suplementación debe ser tratada como cualquier alimento porque se puede encontrar fácilmente en la carne y el pescado.

Además, la suplementación con creatina no está prohibida por ninguna organización a partir de un artículo de revisión de 2007 en el Journal of the International Society of Sports Nutrition, pero la National Collegiate Athletic Association (NCAA) sí prohíbe su distribución, junto con otros productos para el desarrollo muscular, a sus atletas, pero no prohíbe su uso de manera independiente.

Por otra parte, no ha habido investigaciones que indiquen ningún perjuicio a corto o largo plazo asociado a la suplementación con creatina. Tanto los estudios a corto como a largo plazo han encontrado que la suplementación con creatina es segura cuando se siguen las pautas recomendadas.

Se ha comprobado que la creatina es un suplemento dietético legal y seguro que ayuda al rendimiento deportivo y al desarrollo de la fuerza, y que sus efectos se potencian al máximo cuando se toma junto con el entrenamiento de resistencia.

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